Las pizarras de tiza, ¿pasaron a la historia?

Seguro que muchos de vosotros recordaréis vuestra infancia y adolescencia en el colegio e instituto ligada a un elemento principal: las pizarras de tiza.

A través de ellas, personas de diferentes generaciones hemos aprendido nuevos conocimientos, practicado ejercicios y vivido un montón de momentos.

Sin embargo, ¿las pizarras de tiza ya son historia? En muchos centros educativos estos elementos de comunicación ya se han sustituido por pizarras blancas en las cuales se escribe con un rotulador, en vez de con la tiza de toda la vida.

Sin embargo, las pizarras de tiza siguen estando muy presentes en nuestro entorno y en nuestras vidas. Y es que tienen una serie de ventajas que ninguna otra herramienta nos ofrece:

Ventajas de las pizarras de tiza:

Resistentes

Es muy difícil que las pizarras de tiza se deterioren. Su material, la pizarra, es muy resistente al paso del tiempo, así como a golpes y desperfectos.

Por ello son un objeto muy valioso en lugares donde tienen un gran uso, como por ejemplo en centros educativos, ya sea para edades más avanzadas como Secundaria o Bachillerato, o para niños más pequeños de Educación infantil o Primaria.

Fácil limpieza

Además del borrador, que sirve para eliminar lo que se escribe en la pizarra de forma sencilla e inmediata, basta con un trapo húmedo para realizar una limpieza más a fondo de la misma.

Duraderas

Debido a su gran resistencia, las pizarras pueden durar muchísimos años. Se conservan en buen estado y no se deterioran, por lo que son capaces de aguantar mucho tiempo sin tener que renovarlas.

Además de todo esto, las pizarras de tiza pueden utilizarse con distintos colores, ya que no solo el blanco es el color de las tizas con las que se escribe. Especialmente en centros educativos de etapas más tempranas, se utilizan muchos otros colores para diferenciar ideas y hacer los contenidos más amenos.

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