Crónica David Guillén
Foto: David Guillén
Toros de / Uceda Leal, Antonio Barrera y Matías Tejela.
Plaza de toros de La Monumental de Barcelona. Domingo 21 de agosto. Alrededor de un tercio de entrada. Toros de Valdefresno y Hnos Fraile (4º) . Desiguales de presentación, nobles y colaboradores, excepto 5º y 6 que fueron peores.
Uceda Leal, de Rosa y oro. Estocada(Oreja) y en el cuarto, cuatro pinchazos hondos y dos descabellos (Saludos tras aviso)
Antonio Barrera, de Canela y oro con remates negros. Estocada (Oreja con fuerte petición de la segunda). En el quinto, estocada(Oreja tras aviso)
Matías Tejela, de Blanco y oro. Pinchazo y estocada(Saludos tras aviso). En el sexto, dos pinchazos, pinchazo hondo y seis descabellos (Silencio)
¡Gracias Antonio!, ese fue el grito que salió de un espectador del tendido dos. Comentario que se puede extrapolar a toda la afición catalana. Fue la reacción que provocó Antonio Barrera, cuando apareció con una muleta estampada con la senyera. La misma tela que utilizó en sus dos toros y que ayudó al diestro a salir de La Monumental en hombros. Barrera se implicó así con la afición que le vio crecer como torero, en la que puede ser ya la foto de la temporada. Con la bandera catalana en las manos, cortó una oreja al segundo de la tarde. Comenzó el diestro con un arriesgado pase cambiado por la espalda, para continuar por encima del burel, que aunque embestía carecía de fondo. Mató de una buena estocada y acabó paseando un trofeo pese a que el respetable pidió insistentemente la segunda. El quinto, un ejemplar de Valdefresno con impresionante arboladura, tuvo poca clase y recorrido. Su morfología tampoco le permitía humillar en exceso. Barrea con la senyera en mano, salió dispuesto y puso lo que le faltó al astado. Finalizó arriesgando con un escalofriante pase cambiado por la espalda y unas manoletinas de hinojos. Mató bien y pese a escuchar un aviso, le fue concedida la oreja que le abría la puerta grande.
También pudo salir en hombros Uceda Leal, que toreó toda la tarde con gusto, sobretodo en las verónicas de mano baja y con estética y variedad con en el último tercio. Cortó una merecida oreja del que abría plaza y la espada le privó de la puerta grande en el cuarto, ejemplar marcado con el hierro de Hnos. Fraile.
Matías Tejela, que sustituía al lesionado Leandro, se las vio con el lote más deslucido, y pese a dejar muletazos de gran belleza y profundidad, sobretodo los que ofreció al natural, no pudo conseguir más que saludar tras pasaportar al tercero.
Al final se volvió a demostrar que Catalunya y la tauromaquia han ido, van y pese a quien pese seguirán yendo de la mano, mientras un valiente sea capaz de ponerse delante de un toro, armado solamente con por ejemplo… una senyera.


